28 de Diciembre de 2010, El Teatro de Flores.
MAVIROCK
Crónica: El Preso / Fotos: Ariel Bacca
No importa que día de la semana caiga, ése es el día que recuerda la inocencia, la felicidad de esos ojos que saben que el ser inocentes ya no es ser perseguidos por Herodes, esta inocencia
se nutre de otras inocencias, la de los chicos de las esquinas, la inocencia de las inquietudes y los proyectos que nos regodean el alma. Así fue que Mavirock se presentó el 28 de diciembre en el teatro de Flores y para muchos la historia es ya conocida.
La banda hacía un año que no tocaba y los fieles estaban ansiosos con la promesa de nuevo disco, que ya está en la calle en los lugares de siempre y amenazaba los tímpanos más exigentes, porque eso es …A LA DERIVA… Una obra musical de colección.
Y así paso nomás, con el sonido del archiduque del sonido Gustavo Gauvri desde las consolas se desató la fiesta llevando las inocencias a ser menos improbables y más ejecutables. Una novedosa pantalla hacía las veces de telón de fondo demostrando un salto cualitativo en el escenario, mostrando que no solo es música, que el arte tiene mucho que ver y las animaciones
y las ilustraciones de cada canción completan el círculo perfecto.
El show estuvo plagado de novedades. Como primera medida el sonido compacto y profundo de la banda con una bata por momentos explosiva y unos sonidos pinkfloidianos en el bajo y aires de Billy Preston en los teclados y como siempre la variedad de guitarras y el inefable Topo soplando los caños como un huracán en celo.
La partida dio inicio con “El Penal”, “Palermo Hollywood” y “Ra-Pez”, un tema excelente del nuevo disco que marcará tendencia y “Jesi y Pintitas” dedicado a esos chicos de los semáforos que planean tener amor desde la inocencia semiperdida de la vida de la calle y como siempre los clásicos de la banda y los que todos corean y bailan.


















