skay

A los 58 años, el ex guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dice que está en su mejor momento creativo y que no extraña a los Redondos. Habla de su relación con el Indio, de la alegría que le produce su nueva banda, del trabajo de Rocambole, de su vida con Poli, de los videos de los Redondos que aparecieron en Internet y de las diferentes personalidades que conviven en él. Mito, leyenda, pasado y presente del rock argentino, todavía siente que tiene mucha música para dar.

Entrevista de Bruno Larocca * Fotos de Ariel Bacca

En el primer piso de un bar de la zona de Palermo que alguien bautizó con éxito y un poco de mal gusto “Hollywood”, hay mesitas ratonas que no se elevan a más de 30 centímetros del piso, sillones antiguos de terciopelo rojo que podrían ser de un remate del Mercado de Pulgas y adornos huérfanos heredados de alguna abuela. Hay música bien cool,-onda FM Metro-, baños con paredes intencionalmente mal pintadas y una lista de precios que invita a no volver. Y hay, también, un camarero que habla con tonada centroamericana y seguramente no tiene la menor idea de quién es Skay Beilinson.

-Por favor, un café y una botella de agua mineral –pide Skay.

El lugar resulta impensado para hablar con un ex integrante de los Redondos. Pero por suerte el propio Skay ha logrado que nos habiliten el salón de arriba especialmente para esta entrevista.
skay2Eduardo Beilinson –campera de cuero marrón, sin anteojos, sin vincha, sin sombrero, sin nada que ayude a identificar a Skay- absorbe el último milímetro que le queda de cigarrillo, suelta una bocanada de humo denso, mira el grabador digital con el que grabaremos la entrevista y comenta que usa el mismo aparato para registrar las numerosas melodías que todos los días giran en su cabeza. A los 58 años, después de haber pasado casi un cuarto de siglo al lado del Indio Solari y de haber fabricado verdaderos himnos del rock argentino, el ex guitarrista de los Redondos asegura que está en su mejor momento. En pleno uso de sus facultades, hiper creativo y muy entusiasmado con su banda, Los Seguidores de la Diosa Kali y con ¿DÓNDE VAS?, el disco que acaba de editar.

-Hacer música es parte de mi terapia. Entonces todo el tiempo estoy componiendo. Cuando encuentro una idea que me gusta empiezo a desarrollarla hasta que toma forma de canción. Y se me van juntando los temas.

Después de todo, la máquina de componer canciones sigue funcionando.

-¿Qué diferencias encontraste en esta etapa solista?

-Es que nunca me sentí solista, en ninguna etapa de mi vida. Siempre estuve acostumbrado a trabajar en equipo, y sé que una banda es un grupo de trabajo en el que cada uno tiene diferentes roles.

-¿Cuánto tiempo de tu día le dedicas a la guitarra?

skay3-No sé medirlo, pero hay días que estoy el día entero y otros que ni la toco. A veces me pasa que tengo una melodía en la cabeza que no sé cómo resolverla y estoy abstraído.

-¿Cómo te definís como guitarrista?

-Creo que la única virtud que tengo es que soy personal. No soy tan buen guitarrista como muchos piensan. Hay muchos más dúctiles, versátiles, ágiles, que saben mucho más de la guitarra. Pero a pesar de mis limitaciones logré hacer una extensión de mí mismo. Y lo que busco hacer con una viola, me sale.

+ Lee la nota completa en MVR 17