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TANO ROMANO, LUCHANDO POR EL METAL

Grabó discos emblemáticos del metal argentino. Referente ineludible del heavy nacional. Integró Hermética y Malón, dos bandas que hoy son consideradas de culto. Sin embargo, nunca vivió como una estrella de rock. Trabajó de obrero, albañil y hasta vendió medias para llegar a cumplir su sueño.

Wednesday, 05 December 2012 | Written by  Leandro Torres | Fotos: Roberto Wolk

"Nosotros básicamente éramos músicos, y yo como espectador no andaba tanto por los lugares donde se tocaba. Mi vida era juntarme con la banda, encerrarme, componer canciones y tocar los temas heavys; ese era nuestro desahogo. Cuando había un show íbamos, pero tranquilos, ya que nuestra descarga era tocar. Era finales de los 70, principios de los 80.
Íbamos a ver a Tonelada, Iceberg, Legión, qué se yo. Igual no había tantos, ni lugares ni bandas metaleras. La verdad que los shows a los que más iba eran en los que tocábamos. Había unos recitales que se organizaron en All Boys, donde tocaron Belcebú, Tonelada, La Führer Heavy Metal Band y nosotros: Cerbero. Otros festivales que recuerdo se llamaban 10000 watts, que los organizaba un tipo de la radio que pasaba heavy metal a la noche, Daniel Aguilar. Pensar que con la música que pasaba este tipo, vos grababas lo último que salía y te armabas tu compiladito metalero, aunque te pisaran o te cortaran el tema. Así quedaba. Mirá que locura...
En esa época, vos comprabas un disco y lo compartías, hacías venir a todos tus amigos a tu casa a escucharlo. Nos poníamos todos a escuchar el último de Maiden, por ejemplo. Éramos diez monos escuchando el disco. Porque lo había podido comprar uno, y lo compartíamos. Yo nunca tuve un tocadiscos. Así que era uno de los que iba a escuchar. Calculá que en esa época no había ni casetes, así que no podías grabarlo. Así que si uno se compraba el disco y te lo prestaba, ése era el tiempo que tenías para escucharlo y memorizarlo. Cada vez que llegaba un disco era una fiesta.
Mi primera banda fue Cerbero, éramos pocos los que hacíamos heavy en esa época. Veníamos remando para tocar y mostrar nuestra música y entre todas esas bandas, estaba V8. Ellos tuvieron la suerte de sobresalir, de que alguien les diera bola para poder grabar un disco o que le den cabida para tocar en un BA ROCK. Es el comienzo del metal acá, en 1981.
El ambiente social era bravo. No había muchos heavys, éramos pocos. Cuando te cruzabas con uno vestido de negro como vos, había muy buena onda. Y si no, te cruzabas con los milicos y te levantaban: adentro toda la noche, averiguación de antecedentes. Era normal terminar en la comisaría. Nosotros éramos chicos, uno no se daba ni cuenta de lo que estaba pasando. Lo único que querías era zafar y que no te lleven. Y si en tus antecedentes había algo relacionado con lo que estaban buscando los milicos, estabas hasta las pelotas. Y ahí están los desaparecidos. Una época muy enferma, loco.
Cerbero la armamos con Willy Caballero en la batería. Willy es mi hermano, nos conocimos a los 17 años en una fábrica donde laburábamos. En esa época si no te gustaba estudiar laburabas en una fábrica. A los dos nos gustaba la música y como él una vez se sentó en una batería, ya era baterista y yo, como tenía una guitarra criolla, ya era guitarrista. Y así arrancamos. Estuvimos ocho años juntos y tocamos en varios festivales. Después por quilombos de laburos, de guita, como tenemos todos los metaleros, dejamos de tocar. Habrá pasado un año que estuve zapando con algunos músicos, hasta que un día me llamó Marcelo Tommy, me dijo que Ricardo Iorio había terminado con V8 y estaba armando una banda nueva que se llamaba Hermética, y quería contar conmigo en la viola.
Nos encontramos en la General Paz, fuimos a mi casa y con una criolla le dije: Mirá, estos temas tengo yo. Y Ricardo me dijo: Y estos son los que tengo yo. Y ésos fueron los temas del primer disco de Hermética, llamado como la banda: HERMÉTICA.
Arrancamos con miles de sueños, después tenés que ver si a la gente le gusta y siente lo mismo que uno. Pero tuvimos la suerte de que entre las letras de Ricardo, que eran increíbles, y tal vez la música que yo le metía era acorde a lo que decían y le daban la fuerza que necesitaban para poder sentirlas; más la voz de Claudio O´Connor, que era muy particular para ese momento, ya que nadie cantaba así... En fin, con Hermética llegamos a donde nunca imaginamos, tuvimos la suerte de grabar discos, tocar en festivales con bandas que me influenciaron, y en esa época recién llegaban al país. Cuando me dijeron que venía Black Sabbath yo estaba recontento, ¡imagínate cuando me cuentan que íbamos a ser soporte de ellos!
La verdad es que cumplí todos mis sueños. Pero viste cómo es esto, cuando una banda llega a lo que soñaba, cuando hay guita de por medio, surgen los problemas, algunos se creen estrellas, son un montón de cosas las que hicieron que Hermética se separe. Pero si uno la sigue remando, siempre pinta algo nuevo para seguir ilusionándote.
Recién en la última época de Hermética viví de la música. Tocábamos en todos lados. Pero siempre hubo que pelearla, nosotros vivíamos de nuestros laburos, que no eran buenos laburos, ya que si son muy estrictos, no podés faltar para ensayar o tocar. Yo trabajé de todo, loco. En una metalúrgica, vendí medias en la calle, en una fábrica de zapatos, de peón de albañil, de lo que sea. No tenía problemas. Pero la fábrica es horrible, me sentía preso, entraba a las siete de la mañana y me pasaba todo el día mirando el reloj hasta las cinco de la tarde para irme a la mierda. Poco después pegué un trabajo que me gustaba más porque estaba todo el día en la calle, de peón de un camión que repartía heladeras. Después me compré una camioneta y me dediqué a los fletes. Mientras dio para vivir de la música, que es lo mejor que le puede pasar a un músico, dejé el flete por un tiempo. Después no tuve problemas en volver a hacerlo.
Al toque se forma Malón (Romano, en guitarra; Carlos Cuadrado, en bajo; Pato Strunz, en batería y Claudio O´Connor, en voz), que me dio muchas cosas copadas. Viajé. Fue la única vez que lo hice. A México, Perú, Miami. Si no fuera por Malón no podría haberlo hecho. Y la verdad que está muy bueno llegar a la gente de esa manera.
Malón para nosotros fue una banda con la que nos sacamos el gusto de grabar buenos discos en buenos estudios, con una buena producción y sonar en vivo como sonaban las bandas que venían de afuera, cosa que era difícil hasta ese momento. Después, Claudio decide irse de Malón y nos volvimos a juntar con Willy Caballero y nos sacamos las ganas de grabar ese disco con Cerbero, que nunca habíamos podido hacer. Y ésa era la idea, juntarnos también con Carlos Cuadrado y tener ese recuerdo para nosotros, que fue lo primero que hicimos en nuestra carrera. Y no sé si fueron las ganas que teníamos de juntarnos o qué, pero todo lo que hacíamos (acordes, acoples, lo que sea) servía para un tema. En tres meses salieron once canciones nuevas y dijimos: ¡Vamos a grabar ésto que está buenísimo! Entonces grabamos una canción de las viejas y todos los temas nuevos. Fue una linda experiencia, me di el gusto de grabar con Willy, que es mi hermano elegido. Estuvimos tocando y después por problemas familiares, tuvimos que parar, y otra vez a remarla.
La vida me siguió sorprendiendo con cosas buenas, y así fue como lo conocí a Eddie Walker (ex bajista de Horcas y Lethal), y la verdad que nos dimos cuenta que los dos apostamos todo por la música y disfrutamos mucho tocando juntos. Después conocimos a Pablito (Henstch, baterista) que también deja todo por esto; se viene a ensayar desde La Plata. Este proyecto ya lleva ocho años y se llama Razones Concientes.
Hace rato tenía ganas de festejar mis 25 años con la música y quería hacerlo con ellos. Estuvimos en Resistencia y en Salta. La gente nos recibe de primera y el cariño compensa el esfuerzo de viajar tanto. Por ejemplo, un día salimos a las nueve y media de la mañana de Formosa, llegamos a las diez de la noche a Salta y a las once estábamos tocando. Es así, loco. La gente quizás se imagina que estamos en terribles hoteles o tenemos lujos, pero la realidad es que hasta hemos dormido en el escenario. Ellos te están esperando. Para esos pibes que se hacen doscientos o cuatrocientos kilómetros, verte es buenísimo, y te dan una energía terrible, lo que te transmiten es increíble. Son pocas las bandas que llegan a esos lugares. No sé si somos merecedores de tanto.
Y los organizadores son otro tema. Calculá que el que arma un show de éstos, si quiere ganar plata no llama a una banda metalera. Lo hace también porque le gusta. Y eso suma mucho a la movida.
Ahora estamos con el homenaje a los 20 años del disco ÁCIDO ARGENTINO, de Hermética. Son tres horas de show, arrancamos con el disco en su orden original, como si lo escucharas en tu casa. Más cuatro o cinco temas de Hermética que no pueden quedar afuera, más ocho de Malón, más algo de Visceral y Razones. Ahí tenés treinta temas. Y son tres horas en las que la gente canta todas las canciones, y generar eso con lo que uno ama y por lo que apostó toda la vida, está buenísimo. Y hasta acá llegamos, loco. Razones Concientes sigue estando, pero ahora se dio esta movida. Juan Soto es el que se encarga de la voz principal.
¿Si los ex integrantes de Hermética se copan con participar en este homenaje? Mirá, el Pato Strunz seguro va a estar. A Claudio (O´Connor) la última vez lo invité y no vino, así que no le creo una palabra más. Y Ricardo (Iorio) creo que no va a tener ningún problema... en no venir (risas). Hablando en serio, con Ricardo nunca se sabe. Quizás no lo invitaste y se aparece por sorpresa en el camarín y te dice: Tano, quiero cantar un tema, o lo vas a invitar y te manda al carajo. Yo lo invité para el show de los 25 años, hablé con el manager y no vino. No sé si se enteró. Igual es un poco como que no quiere dar el brazo a torcer. Pero siempre hay un gran cariño por Ricardo. Sería bueno juntarse una vez por año y hacer un show de Hermética, y que cada uno después siga con su banda. No creo que los proyectos personales se caigan, todavía van a tener más fuerza, me parece. Es algo difícil, pero no imposible. Porque todavía estamos todos vivos. V8 no puede volver porque Osvaldo (Civile), lamentablemente, no está, pero nosotros todavía estamos a tiempo. Así que Ricardo, ¡ponete las pilas!
Hacer esto no tiene precio. Lo que te genera estar tocando lo que te gusta no tiene precio. No se compara con nada. Por eso seguimos en la ruta. Y arriba del escenario. Y hay fiesta metalera para rato."

Edición Nº 37 (desde el 19/12 en los kioscos)

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