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EL ATOLÓN DE FUNAFUTI: "SOMOS UN ROCK ORQUESTADO"

Con un rock folk atolonado con violines y una delicada oscuridad musical, la banda que lidera Tino Moroder —desde su aparición en 2004— produjo un temblor musical en el under de nuestro país.

Wednesday, 05 December 2012 | Written by  Daniel Mecca

—Me imagino que ya deben estar un poco cansados de que les pregunten qué significa el Atolón de Funafuti...
—(risas) Y...cansados no, ¡pero ahí ya ponés el casete!
Es un miércoles de junio en la Buenos Aires encenizada. El cielo, si se permite la metáfora, parece un pucho y un cenicero. La pregunta inevitable es, precisamente, inevitable. Pero la googleada previa de las entrevistas que ya le hicieron a esta banda de rock parida en 2004 —y que ya salió en las páginas musicales de los medios masivos de prensa escrita— reveló las mismas repuestas que suelen dar cuando les hacen una y otra vez esa inevitable misma pregunta: que el Atolón de Funafuti es una isla coralina de Oceanía, que a Tino Moroder, su cantante y guitarrista, le pareció muy musical, muy mística, que eso y que etcétera.
Pero no. Acá hay más, y no hacia adelante, sino hacia el fondo, hacia lo hondo de esta banda elegida en 2008 por el periodista especializado en rock, Alfredo Rosso, como la Nueva Banda del Año, y que con ese rock folk atolonado con violines y esa delicada oscuridad musical produjo una identidad y un temblor musical en oposición al vacío industrializado que se suele oír en las radios; el mundo es como nosotros miramos el mundo. La música también, y el Atolón de Funafuti tiene su propia mirada.
El Atolón —que ya lanzó dos discos, PEQUEÑOS ROSTROS EN PIEZAS (2007) y EL RITMO DEL JARDÍN (2010)— conforma un poderoso sexteto musical: Tino Moroder (voz y guitarra), Martín Irrazabal (guitarra y coros), Lucas "Bambino" Herrera (Hammond, piano y Rhodes), Marilina Calós (violín), Nicolás Silvia (Bajo) y Juan Corrao (batería). Pero acá, en la sala de ensayo en Villa Crespo, entre las violas, el Hammond y la bata, acá, frente al grabador, están Tino (31) y Bambino (24), que durante la entrevista con Mavirock ofrecerán una visión sobre su música, el rock local, la política y el ambiente post-Cromañón, entre otros temas. "La música es vivirla", dice Bambino.
—¿En este momento de la banda y en este contexto musical pueden vivir de la música?
Tino: —Hacemos muchas cosas no solo ligadas a la música, dado el contexto que vivimos en el país y la poca reglamentación del músico como profesión, que no está valorada. Sí vivimos en gran parte de la música porque varios dictamos clases, pero otros hacen grabaciones para publicidades o cine, o trabajan en oficinas o en fotografía. El bajista y yo hacemos fumigaciones también. A través de los años se anhela el hecho poder vivir de su música; uno se cuelga mucho en esa idea y la verdad se está desperdiciando todo el transcurrir de lo cotidiano.
—¿Se refieren a esa idea de "pegarla", tan internalizada en la jerga rockera?
Tino: —No, ni siquiera. Yo sinceramente eso quizá lo pensaba a los 15 años como un sueño romántico, de pensar en vender millones de discos...
Bambino: —Yo creo que en el día a día nuestro, esa idea está más relacionada con el oficio que con pegarla...
—La idea de pegarla estaría más asociada a esa vieja idea sociocultural del rock and roll...
Tino: —Sí, claro, del establishment, de lo que es sonar en una radio o en una tele, o empezar a generar divisas. De todos modos, te mentiría si te digo que no me encantaría tocar al palo en un estadio o en un Gran Rex. Uno hace música por uno y para otros, porque si no lo hacemos nos quemamos por dentro.
Bambino: —Pero claramente no es la única opción. Hay grises hermosos por todos lados.
—En una entrevista afirmaron que "existía un rock nacional que se encargaron de dormir, de dejarlo en el under", ¿se referían precisamente a este concepto de establishment musical?
Tino: —Sí. Un grupo de gente decidió básicamente por dónde tiene que ir la cosa; a ellos les interesa el dinero y nada más que el dinero, y lo que suena no les importa. No son músicos, no son artistas, son empresarios que quieren generar más plata.
—¿En estas ideas radica su decisión de ser un sello independiente?
Tino: —Sí, por lo menos de saber cómo manejarse independientemente para poder lograr buenos shows y bueno discos. Las empresas directamente ya acapararon los espacios radiales y ni hablar de lugares para tocar.
—Y en el caso particular de ustedes respecto a estas concepciones independientes: ¿cómo lo manejan? ¿Hasta dónde se puede levantar esa bandera de la independencia?
Tino: —La bandera de la independencia es porque no nos queda otra. Aprender que no nos va a venir a buscar nadie, a ofrecernos dinero para editar nuestros discos, porque es algo que ya no sucede. No es que nosotros levantamos la bandera y tampoco usamos mucho el concepto de decir que somos independientes.
Bambino: —Sí, porque eso implicaría que tuvimos la opción de decidir...
Tino: —Nosotros no decidimos. Somos independientes porque no nos queda otra, y si el día de mañana viene una empresa de éstas y dicen: "Atolón, le ponemos tanta guita por tantos discos y bajo unas condiciones x", entonces se analizará si nos sirve y si nos va a servir sobre todo a nuestra música y a nuestra manera de trabajar.
—En otra entrevista, respecto a la explicación que daban una y otra vez sobre el nombre de la banda, comentaban que se consideraban una suerte de isla musical en el rock nacional...
Tino: —Eso en realidad provino de un periodista que nos preguntó si nos considerábamos como una isla... Y dijimos que sí, pero tampoco ponerse en ese lugar porque suena medio elitista el "nosotros somos una isla musical los de afuera son un desastre". No. Lo que sí tratamos de darle es identidad a lo que hacemos: vas a escuchar a una banda de rock con buenas letras, buenas canciones, bien hecho, pero también una diversidad en lo que son los arreglos convencionales del rock.
—A propósito de la identidad, ¿es muy difícil crearla en el rock local actual?
Bambino: —Ahí está el laburo. Pienso que viene de la nutrición que tiene cada uno. Qué es lo que escuchamos, qué es lo que sentimos.
Tino: —También estamos en la era de la repetición, generada por la gran fábrica de música; es decir: suena un tema de Bersuit y hay quinientas bandas que anhelan sonar como ellos. Pasa eso. Se está dando naturalmente lo que fue pensado por unos pocos, y ahí también la respuesta de la pregunta anterior de la isla, si eso es el mundo nosotros sí queremos ser una isla, queremos ir por otro lado.

EL ASCENSO

Ambos músicos acentúan que el Atolón no está escalando demasiado rápido en el circuito musical. "Quizás en un orden natural, acorde a nuestro mérito", arriesga Bambino. Tino coincide y amplía la idea: "Damos pasos muy tranquilos. Nosotros venimos hace ya siete años, es un tiempo interesante. No, para mí no es rápido, lo tomamos más natural; en los medios empezamos así (Tino hace el gesto de gotas cayendo), no es que aparecimos de repente. Nosotros siempre fuimos más de hormigueo, vamos a tiempo moderato".
Esa ascensión en el circuito se debió, entre otros factores, al sacudón musical que produjeron sus dos discos, con una estética auténtica de música y letras, que contempla, si se quiere, ciertos matices de Los Redondos, Almendra o Pescado Rabioso, con rasgos psicodélicos. "Descubriendo certezas", el corte musical de su segundo disco, que ya tiene un videoclip, marca una textura delicadamente salvaje, con la repetición circular del riff. "Música para pájaros", el último tema y de carácter instrumental, profesa una elegante calma que se va detonando progresivamente hasta la nueva calma. Por su parte, "Bestias del Orden", "Fuego idiota" y "Rock 50 miligramos", de su primer álbum, representan las columnas del espíritu del disco.
—¿Sienten un mayor logro musical del segundo disco respecto del primero?
Bambino: —Completamente. Incluso tenés un primer disco con cierto carácter y un segundo disco con otro. El carácter de hoy es una sumatoria, que modifica y presenta otra cosa y eso, quizás, será el tercer disco. El sonido del primero es un sonido diferente y está buenísimo porque no nos aburrimos de los temas viejos.
—¿Están elaborando el tercero? Había leído que cada dos años querían hacer un disco...
Tino: —Sí, estamos trabajando en ese disco. Nosotros nos metemos ese ritmo, como auto-presión, para mantener un poco el fuego de la creación. En el verano ya queremos empezar a grabar para que el nuevo salga en marzo de 2012. Será un Atolón más de rock clásico, pero con nuestra impronta y nuestro sello; está el hecho de lo estrictamente musical ligado a lo que se va a decir.
—El tema del violín es novedoso dentro de una banda de rock ¿qué aporte le brinda musicalmente a la banda este instrumento?
Bambino: —El violín ofrece una textura distinta, va con el concepto de la banda.
Tino: —Le da carácter. Está todo concebido también con esa característica. Tratamos de que esto sea un rock orquestado. El violín está desde el nacimiento de la banda y es un color fundamental.

CROMAÑÓN Y POLÍTICA

—Habiendo nacido como banda en una generación marcada por la tragedia de Cromañón. ¿Cómo vivieron todos estos años desde adentro?
Tino: —Fue un momento muy triste para todos que le pegó a todo la sociedad, pero a los músicos nos pegó muy mal porque murieron muchos chicos bajo una bandera del rock y eso nunca está bueno. Lo que nos ayudó a nosotros, y lo digo entre comillas, es a componer: nos metimos a trabajar porque otra cosa no podíamos hacer, ya que si no te disolvías. Ese fue un quiebre.
—La generación del Atolón estuvo muy marcada por otra parte por la politización de la sociedad, en la cual la música y el arte no fueron ajenas. ¿Cómo se ubican frente a ese hecho?
Tino: —Cada uno de nosotros tiene su pensamiento político, y sin eso no podríamos existir, pero tratamos de decir lo que decimos a través de las canciones, y no apegarnos mucho a la politización del rock, aunque me parece muy bien que las bandas lo hagan. Yo quiero rescatar particularmente el hecho artístico por sobre un acto político o partidario.
Bambino: —Todos somos seres políticos, no hace falta ser partidario. Las ideas se pueden expresar de otra manera. Desde que uno se levanta hasta que uno se va a dormir todo puede ser considerado como un acto político. Uno es un ser político y hace cosas en pos de algo por más que te tires a la nada. Esa es una decisión expresa y estás expresando mensajes.
Se termina la charla. Tino y Bambino planean hacer algo musical con una partitura conceptual pegada en la pared, a propósito del diálogo que salió sobre el gran compositor estadounidense, John Cage. El Atolón de Funafuti, ese rock orquestado, esa identidad profunda, va dejando signos de que seguirá explorando en el mapa de la música nacional, como una infinita brújula rockera. ¿Cómo se ven en un par de años? "Yo me veo sonando de puta madre", romantiza Bambino. Tino cierra el telón spinettianamente: "Anhelo que el Atolón sea una banda eterna".

Edición Nº 37 (desde el 19/12 en los kioscos)

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